Reunión 1: La Tierra

La superficie terrestre o corteza está dividida en varias placas tectónicas que se deslizan sobre el megama durante periodos de varios millones de años. La superficie está cubierta por continents es islas; estos poseen varios lagos, ríos y otras fuentes de agua, que junto con los océanos de agua salada que representan cerca del 71 % de la superficie constituyen la hidrosfera. No se conoce ningún otro planeta con este equilibrio de agua líquida que es indispensable para cualquier tipo de vida conocida. El interior del planeta es geológicamente activo.

 

La Tierra interactúa gravitatoriamente con otros objetos en el espacio, especialmente con el Sol y la Luna. En la actualidad, la Tierra completa una órbita alrededor del Sol cada vez que realiza 366,26 giros sobre su eje, lo cual es equivalente a 365,26 días solares o un año sideral. El eje de rotación de la Tierra se encuentra inclinado 23,4° con respecto a la perpendicular a su plano orbital, lo que produce las variaciones estacionales en la superficie del planeta con un período de un año tropical (365,24 días solares).

 

La Tierra posee un único satélite natural, la Luna, que comenzó a orbitar la Tierra hace 4530 millones de años; esta produce las mareas, estabiliza la inclinación del eje terrestre y reduce gradualmente la velocidad de rotación del planeta. Hace aproximadamente 3800 a 4100 millones de años, durante el llamado bombardeo intenso tardío, numerosos asteroides impactaron en la Tierra, causando significativos cambios en la mayor parte de su superficie. Tanto los minerales del planeta como los productos de la biosfera aportan recursos que se utilizan para sostener a la población humana mundial. Sus habitantes están organizados en unos 200 estados soberanos independientes, que interactúan a través de la diplomacia, los viajes, el comercio y la acción militar. Las culturas humanas han desarrollado muchas ideas sobre el planeta, incluida la personificación de una deidad, la creencia en una Tierra plana, o como centro del universo.

 

La capa externa de la Tierra o litosfera, está fragmentada en piezas llamadas placas tectónicas. Estas placas son elementos rígidos que se mueven en relación uno con otro siguiendo uno de estos tres patrones: bordes convergentes, en los que dos placas se aproximan; bordes divergentes en los que dos placas se separan; y bordes transformantes, en los que dos placas se deslizan lateralmente entre sí. A lo largo de estos bordes de placa se producen los terremotos, la actividad volcánica, la formación de montañas y la formación de fosas oceánicas.


Las siete placas más grandes son la Pacífica, la Norteamericana, la Euroasiática, la Africana, la Antártica, la Indoaustraliana y la Sudameriacana.. Otras placas notables son la placa Índica, la placa Arábiga, la placa del Caribe, la placa de Nazca en la costa occidental de América del Sur y la placa Escocesa en el sur del Océano Atlántico. La placa de Australia se fusionó con la placa de la India hace entre 50 y 55 millones de años. Las placas con movimiento más rápido son las placas oceánicas, con la placa de Cocos avanzando a una velocidad de 75 mm. por año y la placa del Pacífico moviéndose 52-69 mm. cada año. En el otro extremo, la placa con movimiento más lento es la placa eurasiática, que avanza a una velocidad típica de aproximadamente 21 mm. por año.

 

Las grandes áreas de la superficie de la Tierra están sujetas a condiciones climáticas extremas, tales como ciclones tropicales, los huracanes o tifones que dominan la vida en esas zonas. Muchos lugares están sujetos a terremotos, deslizamientos, tsunamis, erupciones volcánicas, tornados, ventiscas, inundaciones, sequías y otros desastres naturales. Otras áreas están sujetas a la contaminación causada por el hombre en el aire, el agua, la lluvia ácida, las sustancias tóxicas, la pérdida de vegetación (sobrepastoreo, deforestación, desertificación), a la pérdida de vida salvaje, la extinción de especies, la degradación del suelo y su agotamiento, a la erosión y a la introducción de especies invasoras. 


Según las Naciones Unidas, existe consenso científico que vincula las actividades humanas con el calentamiento global debido a las emisiones industriales de dióxido de carbono y el calor que producen las máquinas. Se prevé que este calentamiento producirá el derretimiento de los glaciares y de las superficies heladas, temperaturas extremas, cambios significativos en el clima y un aumento en el nivel del mar.

 

En Ecología, el término sostenibilidad describe cómo los sistemas biológicos se mantienen productivos con el transcurso del tiempo. Se refiere al equilibrio de una especie con los recursos de su entorno; por extensión se aplica a la explotación de un recurso por debajo del límite de renovación de éstos. El principio de sostenibilidad está basado en varios conceptos: La sostenibilidad y la ciencia ambiental forman las bases de la estructura analítica y filosófica, mientras que los datos ambientales se coleccionan mediante medidas especializadas; después, estos datos se usan para formular planes y políticas de sostenibilidad.

 

El desarrollo sostenible es un término acuñado desde el Informe Brundtland de 1987, redactado para la ONU por la Doctora Gro Harlem Brundtland, en un reporte que se llamó originalmente "Nuestro Futuro Común". La frase que resume el desarrollo sostenible en dicho informe es el siguiente: “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro para atender sus propias necesidades. Los tres pilares de este Desarrollo Sostenible son la economía, el medio ambiente y la sociedad. La finalidad de su relación es que exista un desarrollo económico y social respetuoso con el medio ambiente.

 

La puesta en práctica del desarrollo sostenible tiene como fundamento ciertos valores y principios éticos. La Carta de la Tierra presenta una articulación extensa e integral de los valores y principios relacionados con la sostenibilidad. Este documento es una declaración de ética global para un mundo sostenible, que fue desarrollado a partir de un proceso altamente participativo global, por un período de 10 años, iniciado en la Cumbre de Río 92, y el cual se terminó en el año 2000. La legitimidad de la Carta de la Tierra proviene precisamente del proceso participativo del que surgió, ya que miles de personas y organizaciones de todo el mundo brindaron su aporte para encontrar esos valores y principios compartidos que pueden ayudar a las sociedades a ser más sostenibles. Actualmente existe una creciente red de individuos y organizaciones que utilizan este documento como instrumento educativo y de incidencia política.

 

La incapacidad de la especie humana para vivir en armonía con el planeta, la gran interacción entre el hombre y el sistema natural, son los grandes problemas medioambientales de hoy. Hasta nuestros días, ninguna especie, excepto el hombre, ha conseguido modificar tan substancialmente, en tan poco tiempo, las características propias del planeta. Los grandes problemas planetarios que se plantearon en la Carta de la Tierra fueron:

·       Superpoblación y desigualdad

·       El incremento del efecto invernadero

·       Destrucción de la capa de ozono

·       Humanización del paisaje

·       Pérdida de la biodiversidad

·       La erosión, la desertización y la destrucción de la selva;

y a escala local se plantearon como problemas, el sistema productivo, el agua, los residuos domésticos, el suministro energético, y el sistema de transporte.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Anuncio

Recursos